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Equipos anticaídas: 10 consejos para optimizar su vida útil


David Lorenzo - 20 mayo, 2021 - 1 comment

En este artículo pretendemos dar breves consejos con respecto al mantenimiento, limpieza y conservación de los equipos anticaídas. Se trata de un listado, evidentemente no exhaustivo, de criterios más o menos genéricos y basados en nuestra experiencia en el asesoramiento a clientes. Todo ello bajo una extensa experiencia en infinidad de escenarios y en la revisión de equipos anticaídas.

 

1º.- MANTÉN TUS EQUIPOS REVISADOS

La única forma de mantener en óptimas condiciones cualquier tipo de equipo es controlar periódicamente su estado realizando las revisiones oportunas. Hablamos tanto de las revisiones previo uso llevadas a cabo por el usuario, como de las revisiones periódicas documentadas cada 12 meses (como mínimo) que indica la norma EN 365. (ver enlace a artículo sobre revisiones de equipos anticaídas)

Mantener nuestros equipos anticaídas perfectamente revisados, más allá de dar cumplimento a las exigencias legales, nos permitirá detectar deficiencias y anticipar problemas. Además, en manos expertas, nos proporcionará una herramienta indispensable para detectar malos hábitos, usos incorrectos y proponer acciones de mejora.

 

Etiqueta revisión de equipos anticaídas

 

2º.- MANTÉN TUS EQUIPOS LIMPIOS

La mayoría de los equipos que revisamos anualmente por desgracia sólo han visto el agua cuando llueve. Es indispensable una correcta limpieza de los equipos para conservar sus propiedades y funciones, así como las de los equipos que se utilizan en combinación con estos. Una cuerda sucia con polvo o arenillas acabará, no sólo dañando la propia cuerda, sino todos los equipos (poleas, bloqueadores, descensores, etc.) que se utilicen con esta.

Los equipos anticaídas han de limpiarse siguiendo escrupulosamente las recomendaciones indicadas por el fabricante en su manual de instrucciones.  Sin perjuicio de lo anterior, y en términos generales, deberemos limpiar los equipos utilizando métodos o sistemas no agresivos, es decir agua y jabones neutros.

 

Especialmente importante es:

– Limpiar restos de grasas y aceites, dado que pueden provocar además un mal funcionamiento de los equipos.

– Eliminar polvo y arenas (en particular los de cemento y hormigón) porque puede generar abrasiones severas y desgastes prematuros de los equipos.

– Quitar restos de pinturas. Ojo………. cuidado con el tema disolventes. La exposición a determinados disolventes o agentes químicos puede constituir un criterio de rechazo en ciertos equipos aun cuando se realice una limpieza posterior del mismo.

– Evitar pisar los equipos, muy especialmente las cuerdas. Esto produce que la suciedad, arenas y polvo se introduzcan más en el alma de la cuerda y con el uso (coger tensión- quitar tensión) genere el efecto lima, es decir, una abrasión desde el interior de la cuerda hacia el exterior.

 

Limpieza y mantenimiento cuerdas arneses

 

3.- PROTEGE EL MARCADO

En base a nuestra experiencia en campo revisando equipos de cientos de clientes, podemos concluir que el motivo de rechazo más habitual, por el cual se considera un equipo no apto en una revisión es, sin duda, la ausencia de marcado. Otro es que, aun estando presente la etiqueta, los datos que debería contener se hayan vuelto ilegibles.

Tal y como figura en los manuales de instrucciones de los distintos fabricantes por imperativo de la EN 365, los equipos han de disponer en su marcado identificativo, es decir, en la etiqueta, o grabado en el propio equipo, de una serie de datos (fabricante, norma, número de serie, fecha de fabricación…). En caso de no poder ser legibles deben constituir un criterio inequívoco de retirada del equipo.

En la medida de lo posible debemos conservar, y si es factible, proteger dicho marcado. Por ejemplo, uno truco muy simple pero eficaz es proteger siempre las etiquetas de trípodes, recuperadores, retráctiles… con uno o varios trozos de cinta adhesiva transparente, que, si bien me permite leer esos datos, evitará que el roce o desgaste inherente al uso, acaben por borrar el marcado o los datos identificativos del equipo.

 

bloqueador anticaídas

 

4.- ALMACENAR LOS EQUIPOS TOTALMENTE SECOS 

Otro de los grandes clásicos a la hora de desechar equipos anticaídas es la corrosión de las partes metálicas. En muchas ocasiones se produce en las zonas de los equipos donde las cintas hacen bastantes pliegues o quedan muy ceñidas sobre elementos metálicos. En estos puntos se acumula humedad que genera la oxidación por ejemplo de las hebillas de regulación o de las anillas de los arneses.

También nos hemos encontrado con elementos textiles en muy malas condiciones por haberse guardado completamente mojados durante largos periodos de tiempo. Este es uno de los errores más habituales y que conlleva la retirada de muchos equipos de forma prematura.

Los equipos han de dejarse secar totalmente antes de guardase. Para ello, lo mejor es colgarlos en una zona protegida del sol y bien ventilada, y comprobar que las zonas más difíciles de secar como pliegues, nudos, el interior de los absorbedores de energía etc., se hayan secado perfectamente antes de guardarlos.

Es importante también no secarlos mediante aplicación de calor puesto que puede dañar o degradar los componentes textiles.

 

5.- PROTEGERLOS DEL SOL 

En general las cuerdas o cintas se fabrican en su práctica totalidad con poliéster o poliamida. Junto con diversos agentes químicos (disolventes, ácidos etc..), el mayor enemigo de estos polímeros es la radiación solar puesto que genera lo que se conoce como degradación polimérica, cuyo resultado es la pérdida de las características fisicoquímicas de la materia prima en cuestión.

Es esencial el tratar de exponer los equipos textiles al sol lo menos posible. Debemos prestar especial atención a cuerdas montadas para anticaídas deslizantes o para trabajos verticales y líneas de vida horizontales textiles por ser estos equipos los que más habitualmente se dejan expuestos al sol por cuestiones operativas.

 

6.- TRANSPORTA Y GUARDA LOS EQUIPOS BIEN PROTEGIDOS

Al igual que hemos mencionado en apartados anteriores, es esencial disponer de cajas, sacas o mochilas que protejan nuestros equipos anticaídas del agua, radiación solar, polvo, aceites, grasas o agentes químicos.

Un daño muy común es el generado a los equipos durante el transporte en furgonetas cuando se tiran encima de materiales o herramientas. También es muy habitual, al llevar los equipos (arneses, cuerdas, etc…) colgados y vibrar el vehículo al desplazarse, el desgaste generado por el roce con las paredes de la propia furgoneta u otros equipos.

Al llevar los equipos en bolsa o mochilas también los protegemos de químicos, disolventes, grasas, aceites, pinturas, etc. que puedan ser transportados con ellos.

Mención especial requieren los equipos o sacas de rescate. En este caso recomendamos, no sólo llevarlos ensacados (o en cajas), sino el uso de los sistemas de envasado al vació que protegen el equipo de cualquier elemento potencialmente dañino. Así, mientras el paquete conserve el vacío podemos garantizar que el contenido está en perfectas condiciones. Además, este sistema es muy útil para asegurar que nadie haya quitado ningún elemento del interior. No queremos que el día del rescate alguien se haya llevado los mosquetones y la cuerda porque le hacían falta para otra cosa.

 

7.- LOS PROTECTORES DE CUERDA

Existen en el mercado numerosos protectores de cuerda o cinta aplicables a múltiples situaciones. Este tipo de equipos, muchas veces infravalorados o infrautilizados, nos aportan, además de una seguridad indispensable en ciertas maniobras, una herramienta esencial para la protección de nuestros equipos anticaídas.

Particularmente indispensable para equipos de posicionamiento de cuerda o cinta, y especialmente cuando los utilizamos sobre estructuras muy abrasivas o cortantes como por ejemplo sobre postes o estructuras metálicas o de hormigón. Sin ellos podríamos tener que desechar una cuerda de posicionamiento en un par de utilizaciones. Es necesario su uso y su reposición cuando presentan un desgaste excesivo.

Por otro lado, también es indispensable el uso de protectores para cuerda fija y protectores para cuerda móvil. En este caso, ya estaríamos hablando más de un problema de rotura de un elemento de seguridad que de un problema “simplemente” de desgaste.

 

8.- ATENTO A PROYECCIONES DE SOLDADURA Y OTRAS FUENTES DE CALOR 

Otro clásico de los motivos de retirada de los equipos es la exposición a fuentes de calor. No podemos olvidar que, como hemos indicado anteriormente, los equipos textiles se fabrican, fundamentalmente con poliéster o poliamida, y cualquier exposición a temperaturas elevadas puede degradados o fundirlos, haciéndoles perder sus propiedades de resistencia.

Especialmente comunes son los daños producidos durante trabajos de soldadura o el uso de radiales por las proyecciones generadas. Ya que, comúnmente, acaban por generar múltiples puntos de fusión en las cuerdas o las cintas de los equipos.

Para evitar o minimizar estos daños podemos recurrir a varias alternativas:

1.- Utilizar equipos ignífugos. Existen en el catálogo de equipos de varios fabricantes una gama de equipos “ignífugos” que fundamentalmente constan de un par de modelos de arneses y otro par de elementos de amarre. El inconveniente de estos equipos es que multiplica por más de 10 el coste con respecto a un equipo no ignífugo de características similares. Además, también debemos de tomar en cuenta que lo de “ignífugo” tiene un límite, es decir, resisten sólo hasta temperaturas de 350-400ºC dependiendo de marca/modelo. Se suelen fabricar con aramidas (p.e. Kevlar).

2.- Sustituir equipos textiles por otros metálicos. Un ejemplo muy simple y habitual sería el sustituir un elemento de amarre o una cinta de anclaje textil de cuerda o cinta por un sistema equivalente de cable.

3.- Proteger los equipos con otros elementos. Aquí es donde cada uno da rienda suelta a su imaginación y he visto de “to”: ropa ignífuga con cortes para sacar las anillas del arnés para fuera, fundas y protectores de todo tipo, pantallas, etc.… Lo importante es proteger el equipo, eso sí, sin influir en su función, es decir, que lo que coloquemos no vaya a afectar al funcionamiento normal del equipo (p.e. que no dificulte o impida el despliegue del absorbedor, o la recogida o despliegue de cinta de retráctil, que no genere un riesgo por corte y un larguísimo, etc.…así que mucho cuidado con esto).

 

9.- ADQUISICIÓN DE EQUIPOS CON CRITERIO

El trabajo para optimizar la vida útil de los equipos debe comenzar antes de comprar los equipos. Lo otro serían parches. El punto de partida adecuado es la correcta selección de los equipos que se le proporcionarán al operario.

Si no predefinimos con exactitud el tipo de equipo que necesitamos, no podemos quejarnos cuando, después de pasar por el filtro del departamento de compras, recibimos el equipo más barato que hayan podido conseguir. Otra variante es que nos sirvan el modelo que haya ofertado la empresa de suministros con la que trabajen habitualmente, porque ese es el modelo que tienen en stock.

La adecuada definición de los equipos a adquirir es el punto de partida de cualquier buen programa de adquisición de bienes. Para realizar una correcta selección de los equipos son indispensables 3 pilares: una correcta evaluación de los riesgos, una comunicación o feedback con el usuario final y un adecuado asesoramiento sobre la inmensa cantidad de soluciones disponibles en el mercado.

En definitiva, se trata de proporcionar el equipamiento adecuado a las labores que va a realizar el operario. Se ha de garantizar que éste disponga del equipo que mejor se adapte a cada situación y evitando aquellos equipos que puedan sufrir desgastes o deterioros significativos. Para ello es necesario conocer en que condiciones se van a usar dichos equipos y las posibles alternativas que nos ofrece el mercado.

Aquí van unos pequeños consejos:

– Priorizar la adquisición de equipos con componentes (hebillas, conectores, cables, etc…) de aluminio o acero inox, en lugar de los equipos con componentes de acero sin tratamientos anticorrosivos. Concretamente en aquellas situaciones donde se deban usar en ambientes salinos o especialmente corrosivos.

– Priorizar la adquisición de equipos de poliéster frente a los de poliamida por su mayor resistencia a la degradación por efecto de la radiación solar.

– Anteponer la adquisición de equipos de cinta frente a los de cuerda en aquellos entornos con mucho polvo o suciedad dada la mayor resistencia a la abrasión de los primeros.

– Priorizar la adquisición de equipos con guardacabos en las gazas que evitan un desgaste prematuro en zonas con mucho polvo o arenas.

– Favorecer la adquisición de equipos con marcados o etiquetas bien protegidos.

– Priorizar la adquisición de equipos con marcados a láser en lugar de pegatinas.

– Priorizar la adquisición de elementos de posicionamiento con protectores de cuerda.

– Primar la adquisición de equipos metálicos frente a los textiles para trabajos con proximidad a fuentes de calor o soldaduras.

 

Otro aspecto esencial, y al que prácticamente nadie presta atención en el momento de la adquisición, es la caducidad en sí de los equipos. Los fabricantes están obligados por la norma EN 365 a incluir en sus manuales de instrucciones la caducidad de los equipos. Una vez transcurrida esa fecha de caducidad el equipo debe retirarse independientemente de su estado, es decir, aunque físicamente esté en perfectas condiciones. En términos generales, los equipos metálicos (aquellos fabricados en acero o aluminio) no caducan. Por el contrario, los equipos con elementos textiles (cuerdas o cintas) tienen una fecha de caducidad que puede estar vinculada a la fecha de fabricación, a la puesta en servicio del equipo o a ambas. (ver enlace a artículo sobre caducidad de equipos)

 

10.- SELECCIÓN DE EQUIPOS POR PARTE DE LOS TRABAJADORES

Cuando hablamos de selección de equipos podemos hablar de 2 vertientes. Una sería la selección por parte de la empresa de los equipos a adquirir y otra la selección del equipo a utilizar en cada momento que debe realizar el usuario.

La selección del equipo adecuado por parte del operario para cada escenario, nos permitirán extender y optimizar la vida de nuestros equipos, evitando desgastes prematuros o por un uso indebido. Indudablemente esto redundará, además de en una mejor conservación del equipo, en trabajar con mayor seguridad.

El uso de adecuado de los equipos debe fundamentarse en 3 pilares: formación, información y toma de conciencia, siendo los 3 indispensables y equivalentes en importancia. De nada me sirve un conocimiento, si luego por exceso de relajación o dejadez no lo pongo en práctica.

La formación ha de convertirse en un traje a medida del alumno proporcionándole, no sólo un conocimiento técnico específico para el uso de sus equipos (que no los de la empresa de formación de turno), sino siendo un motor de mejora continua. Además de la toma de conciencia sobre la importancia de la conservación y uso adecuado de los equipos.

Es demasiado común, y desalentador, encontrarse con operarios que no prestan el más mínimo interés o preocupación por el estado de sus propios equipos para cuanto más si son equipos de uso común con otros trabajadores. (ver articulo equipos de protección individual vs equipos de protección personal).

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